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La diplomática temporada 4: final explicado y el significado de la salida de Hal Wyler

9 min de lectura
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Aviso: este analisis contiene spoilers importantes del final.

Respuesta rapida

En la cumbre del G7, la presidenta Grace Penn anuncia que Estados Unidos disparará contra cualquier país que impida mantener a los buques rusos fuera de los mares europeos. Kate Wyler renuncia públicamente y abandona el edificio, seguida por Billie y Ganon. Hal Wyler también se levanta y se va con Kate, a pesar de ser vicepresidente. Kate dice a la prensa que Hal tiene algo que decir, y él empieza a hablar, pero el episodio termina sin revelar sus

Ficha rapida

Titulo original
The Diplomat
Ano
2023
Reparto
Keri Russell, Rufus Sewell, Allison Janney, Jodie Whittaker, Nana Mensah, Miguel Sandoval
Clasificacion
TV-MA
Nota IMDb
8 / 10
Votos IMDb
101.992
Lo peor
La ambigüedad excesiva sobre la dimisión de Hal puede frustrar a algunos.

Hay finales de temporada que se guardan un as en la manga y otros que directamente tiran la mesa. La cuarta entrega de La diplomática pertenece a los segundos. Todo lo que se había cocinado desde el robo del misil Poseidón en la temporada anterior estalla en la cumbre del G7, y lo hace de la forma más incómoda posible: con la presidenta de Estados Unidos anunciando en público que disparará contra cualquier país que se interponga entre sus buques y los rusos. No hay metáfora, no hay diplomacia. Es una amenaza en prime time.

Lo interesante no es solo el qué, sino el cómo llega hasta ahí. Durante buena parte de la temporada, Kate Wyler (Keri Russell) ha intentado tapar el agujero del Poseidón. El plan original era sencillo sobre el papel: enterrar el submarino ruso con cemento y hacer creer a los británicos que el misil se fue al fondo con él. El problema es que nadie se acordó de justificar en los presupuestos la encapsulación de un arma apocalíptica. Un detalle burocrático que, como casi siempre en esta serie, termina siendo el detonante de una crisis internacional.

Cuando Hal Wyler (Rufus Sewell) suelta la verdad, ya no hay vuelta atrás. Su confesión arrastra al primer ministro Trowbridge a la dimisión, abre la puerta a una nueva primera ministra, Bethan Vaughan (Jodie Whittaker), y coloca a la presidenta Grace Penn (Allison Janney) en una posición en la que solo le queda una salida: enseñar los dientes. Y los enseña. En la cumbre del G7, Penn anuncia que Estados Unidos disparará contra cualquier país que impida mantener a los buques rusos fuera de los mares europeos. Es una declaración de guerra preventiva, envuelta en lenguaje diplomático pero sin ningún disfraz.

La renuncia en cadena: Kate, Billie, Ganon y el gesto que nadie esperaba

La reacción de Kate es inmediata. Renuncia en público, delante de todo el mundo, y abandona el edificio. Detrás de ella salen Billie (Nana Mensah) y Ganon (Miguel Sandoval). Es una deserción en toda regla, un no rotundo a la forma de hacer política de Penn. Pero lo que realmente descoloca a Kate, y a cualquiera que haya seguido la serie, es que Hal también se levanta y se va.

Durante toda la temporada se nos ha repetido que Hal y Penn son dos caras de la misma moneda. Ambos entienden el poder como un instrumento, ambos están dispuestos a tomar decisiones terribles si creen que son necesarias. Penn lo demostró con el HMS Courageous en la primera temporada y con el Poseidón en la tercera. Hal, por su parte, nunca ha sabido resistirse a la influencia que otorga estar cerca del poder. Por eso, cuando Kate le da un beso justo antes de anunciar su renuncia, parece asumir que él no la seguirá. Que se quedará dentro, jugando sus cartas, intentando manejar la situación desde dentro.

Pero Hal sale. Y la cara de Kate al girarse y verlo detrás de ella lo dice todo: alivio, sorpresa, quizá un poco de incredulidad. No esperaba que su marido abandonara a la presidenta. Pero lo hace. Y lo hace sin dudar, colocándose inmediatamente al lado de su mujer. Kate le dice a la prensa que Hal tiene algo que decir, y él empieza a hablar. No sabemos qué dice. El capítulo corta ahí, dejándonos con la miel en los labios y con una pregunta enorme flotando en el aire. ¿Qué significa realmente la salida de Hal?

El vicepresidente contra la presidenta

Hal no es un cualquiera. Es el vicepresidente de Estados Unidos. Cuando sale de ese edificio, no está haciendo un gesto simbólico. Está, como mínimo, distanciándose públicamente de la presidenta Penn. Y si ha renunciado formalmente, la cosa es aún más grave. Como vicepresidente, Hal tiene la capacidad de cuestionar formalmente la aptitud de Penn para ejercer como presidenta. Puede iniciar un proceso con el Gabinete para declararla incapaz. Si se ha ido sin renunciar, ese poder sigue en sus manos. Si ha renunciado, Penn tendrá que nombrar a alguien para sustituirlo o empezar a mover hilos para echarlo del cargo. En cualquier caso, la situación está completamente abierta.

Lo que está claro es que los Wyler acaban de renunciar a su poder político formal. A partir de ahora, su única influencia será la que les otorgue la opinión pública. Kate ya no es embajadora, Hal ya no es vicepresidente (o está a punto de dejar de serlo). La serie, que hasta ahora giraba en torno a una diplomática y su marido moviéndose entre bastidores, se enfrenta a un escenario completamente distinto. ¿Qué pasa cuando los protagonistas ya no están en el Gobierno? La propia serie plantea esa pregunta en sus últimos minutos.

Kate siempre creyó que podía moderar las decisiones peligrosas de quienes estaban en el poder. Que su inteligencia y su capacidad de manipulación (llamémoslo así) podían servir para equilibrar los peores impulsos de gente como Trowbridge, Grace o el propio Hal. Pero en esta temporada ha descubierto que era ella la que estaba siendo influenciada. Que había cedido a la corrupción y que, si no se apartaba, las cosas solo iban a ir a peor. Hal ha hecho ahora lo mismo. Pero, ¿es eso ir demasiado lejos?

El destino de los personajes clave tras el final de la temporada 4

Kate Wyler: Ha dimitido públicamente y ha abandonado la cumbre del G7. Su posición como diplomática ha quedado destruida, pero ha recuperado algo que había perdido: la sensación de que aún puede elegir no participar en algo que considera moralmente inaceptable. Su futuro inmediato pasa por lo que ella y Hal digan a la prensa. Ya no tiene poder institucional, pero tiene voz. Y en política, a veces eso es más peligroso.

Hal Wyler: Su salida es el gran giro del final. Ha demostrado que, por primera vez, está dispuesto a renunciar al poder por lealtad a su mujer. O al menos, a renunciar a una forma concreta de poder. No sabemos si ha dimitido formalmente o si solo ha hecho una declaración pública. Esa ambigüedad es clave para la temporada 5. Si sigue siendo vicepresidente, puede iniciar un proceso para cuestionar la capacidad de Penn. Si ha dimitido, su influencia se limita a lo que pueda decir ante los medios.

Grace Penn: Sigue siendo presidenta. Su amenaza en el G7 ha sido explícita y pública. Ha perdido a parte de su equipo más cercano (Kate, Billie, Ganon y, aparentemente, Hal), pero conserva el poder. De hecho, ahora tiene menos contrapesos dentro de su propio círculo. Eso la hace más peligrosa, no menos.

Bethan Vaughan: La nueva primera ministra británica ha llegado al cargo tras la dimisión de Trowbridge. No tiene ningún interés en decirle a Rusia que no puede recuperar su submarino perdido. Esa postura es la que desencadena la amenaza de Penn. Su papel en la temporada 5 dependerá de cómo evolucione la crisis diplomática.

La gran pregunta que deja abierta la serie: ¿se puede cambiar el sistema desde dentro?

Este es el tema que atraviesa toda la temporada y que el final lleva a su punto más extremo. Kate siempre ha creído que sí. Que podía ser un freno, una voz sensata en una sala llena de halcones. Pero su experiencia en esta temporada le ha demostrado lo contrario: que estar cerca del poder te contamina, que las pequeñas concesiones se acumulan y que, al final, puedes acabar justificando cosas que antes te parecían inadmisibles.

Hal ha llegado a la misma conclusión, pero por un camino distinto. Él siempre ha disfrutado del poder, siempre ha sabido moverse en ese barro. Y ahora lo abandona. O eso parece. La serie no da una respuesta fácil. No dice que renunciar sea lo correcto, ni que quedarse a luchar desde dentro sea una cobardía. Lo que hace es poner a sus personajes ante una elección imposible y dejar que el espectador se pregunte qué habría hecho él. La respuesta, en el universo de la ficción, dependerá de lo que Hal y Kate digan a la prensa en los primeros minutos de la temporada 5. Porque en ese momento, con los micrófonos delante, ya no hay vuelta atrás.

Preguntas frecuentes sobre el final de La diplomática temporada 4

¿Muere algún personaje principal en el final de la temporada 4?

No. El final no se cobra ninguna vida. El giro es político, no violento. La amenaza de Penn es verbal y pública, pero no se produce ningún enfrentamiento armado en pantalla. Lo que sí hay son dimisiones en cadena y una crisis institucional abierta.

¿Hay temporada 5 de La diplomática?

En el momento de escribir este artículo, no se ha confirmado oficialmente una quinta temporada. La serie ha sido renovada en el pasado, pero no hay un anuncio firme sobre la continuación. El final de la temporada 4 está construido para dejar la puerta abierta a más episodios, pero eso no garantiza que vayan a producirse.

¿Qué le dice Hal a la prensa al final?

No se revela. El capítulo termina justo cuando Hal empieza a hablar. Kate dice a los periodistas que su marido tiene algo que decir, y él toma la palabra, pero la serie corta antes de que sepamos el contenido de su declaración. Esa información se guarda para una posible temporada 5.

Una salida que lo cambia todo

Pocas veces una serie política se atreve a desmantelar así a sus protagonistas. La diplomática ha construido durante cuatro temporadas un equilibrio delicado entre el poder institucional y las relaciones personales, y en los últimos minutos de esta entrega lo rompe en mil pedazos. Kate y Hal ya no son lo que eran. Ya no están donde estaban. Y el mundo que les rodea sigue girando, con Penn en la cima y menos gente dispuesta a decirle que no. Lo que venga después tendrá que responder a una pregunta que la serie ha evitado hasta ahora: ¿qué pasa cuando los que intentaban frenar el desastre se quedan fuera de la sala donde se toman las decisiones? La respuesta, probablemente, no será tranquilizadora.

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Perfil editorial

Soy Vera y veo cine con ojo crítico y corazón cinéfilo. Tengo manía de comparar: un final me recuerda a otra película o a la forma de cerrar de cierto director, y esa conversación entre obras me parece lo más divertido. Soy honesta cuando algo funciona y también cuando un desenlace no me termina de cuajar, siempre con argumentos sobre la mesa. Y sí, alguna vez asomo el "yo", pero con mesura.